miércoles, 4 de julio de 2012
Sentir que de pronto todo lo que habías conseguido se desvanece, que aquello por lo que habías luchado durante meses ha desaparecido. Y todo por una palabra suya. Porque claro, es muy fácil decir que no quedan cenizas donde hubo fuego. Pero no es verdad. Están ahí, esperando su momento para reavivar la llama. Aunque normalmente no ocurre, aunque se mezclen con los otros restos de amores y recuerdos hasta que todo se acabe, no siempre asi. Por suerte o por desgracia, a veces el diablo se pone de tu parte. Si, surge una oportunidad que deseaste durante meses. Pero ya no la quieres. O eso creías hasta ahora. Llegan las dudas, los recuerdos, el dolor. ¿Qué hacer? Toda la determinación se desvanece. Piensas eso de "corazón cállate, que por tu culpa estamos como estamos", pero no dejas de oírlo. Claro, no te hace caso. Y tú cerebro es incapaz de gritar más fuerte. El pasado siempre vuelve, el corazón es un cabrón y te sientes idiota. Sabes perfectamente lo que debes hacer. Pero no es lo que quieres.