-Te esperaré todo el tiempo que haga falta- dice él con una sonrisa en los labios, refiriéndose a la corta edad de ella.Sus dedos están posados en la cadera por temor a ofenderla, su mirada no se desvia mas allá de sus negras pupilas y ha dejado de fumar ante la amenaza de quedarse sin sus besos. Ella sostiene una Fanta sin burbujas en su mano derecha, mientras juega con su pelo rizado con la izquierda.
-¿De verdad que no te irás con la primera fácil que se te acerque?- lo pregunta con inocencia, cómo si no supiera la respuesta ya.
-Pues claro que no, tonta. Yo sólo te quiero a ti.- contesta con tono convincente, dando a entender qué la duda ofende.
